¿Por qué leer? Porque cada vez que lees un libro, un árbol sonríe al ver que sí hay vida después de la muerte. Sabes que un libro es interesante cuando pasas las páginas sin darte cuenta. Leer, la forma más barata de viajar.

domingo, 10 de junio de 2012

Primeros Capítulos: Eternidad


La aparición de los siete sellos ha desencadenado el principio del fin.
Llegó la hora de que La Elegida se enfrente al feroz contingente de ángeles caídos.
Para cumplir su misión, Ellie buscará mantener sus sentimientos al margen de su deber.
Sin embargo, caerá en cuenta de una realidad ineludible: aquel que posea su corazón, poseerá también la clave para salvar la humanidad.


*Segundo libro de la saga Fallen Angel







Prólogo.




Michael y yo nos tomamos de las manos en medio de la prenumbra del mundo. Ni la luna, ni las estrellas ni la luz artificial del hombre iluminada el cielo. Éramos Michael y yo. Solos en la oscuridad.
Sabía que estábamos en la playa a pesar de que apenas alcanzaba a divisar el contorno de la costa. Escuchaba como rompían las olas de frente a nosotros, y con mis pies desnudos, percibían la rugosa y rocosa arena.
Me dio la impresión de que aguardábamos algo. Nuestra ansiedad invadía el aire y note la aprensión de Michael por la forma en que entrujaban mi mano. Sin embargo, no estaba segura de que era lo que esperábamos.
De repente apareció un indicio de luz en el horizonte. Era un minúsculo rayo dorado, pero fue suficiente para iluminar el terreno. Ante nosotros aparecieron olas de blancas crestas, y los inclinados encontrábamos. Pude discernir el rubio cabello de Michael, sus ojos verdes u su hermoso rostro. Entonces me di cuenta de que estábamos en la caleta que yo conocía. Era Ransom Beach.
Poco después, el sol comenzó su franco ascenso. Tal y como si una gran lente hubiese sido enfocada, de pronto vimos los mas delicados detalles del paisaje, incluso como creía el brezo en los diminutos nichos de los acantilados. El mundo se veía mas brillante, mas claro. Mas… perfecto.
Supe que habíamos estado esperando ese momento precioso. Volteé hacia Michael y ambos resplandecíimos en el gozo y el entendimiento. El uno para el otro.
Entonces, en algún lugar muy lejano en la distancia, escuche el sutil doblar de una campana. Trate de ignorarlo pero el sonido se torno mas intenso y persistente. De alguna manera supe que me convocaba a volver. Nos convocaba a ambos.
Por la expresión de su rostro, supe que Michael también había escuchado la campana y que entendía su significado. Los dos dejamos de sonreír. No queríamos irnos pero sabíamos que teníamos que hacerlo. Habiamos sido llamados.
Entrelazamos nuestras manos con mayor intensidad aun y cerramos los ojos.
Entonces, ascendímos.

Capítulo Uno




El comienzo del final del mundo no es tan… vaya, tan apocalíptico como cualquiera habría imaginado.
La allarma sonó a las 6:45, igual que lo hacia todos los días de escuela. Como siempre, oprimo el botón que te da diez minutos mas para dormir. Diez minutos después, tuve que volver a apretarlo. Necesitaba un poco mas de descanso para que se esfumara el inquietante sueño que había tenido, en el que Michael y yo estábamos en Ransom Beach. Cuando el insoportable timbre sonó por tercera vez, apague la alarma de una vez por todas.
Abrí los ojos apenas lo necesario.
Y en lugar de enfrentarme al Armagedon, me desperté en m cama como si fuera un día normal. ¿Como había llegado a Tillinghast, Maine, desde Boston? Lo ultimo que recordaba era Quincy Market, a Michael y, oh Dios mío, a Ezekiel.
Me quite de encima las sabanas y el pesado edredón, y baje los pies hasta tocar el frio piso de duele. Temblorosa por la frescura de aquella mañana de verano, camine hasta el escritorio y tome la bolsa negra que llevaba a todos lados. Estaba segura de que contendría alguna evidencia del viaje a Boston, alguna explicación de como había podido regresar a casa desde alla.
Revise mis cosas pero no encontré nada que demostrara que había estado en Boston ni como había vuelto de alla. No había ningún boleto de tren, ninguno recibo de cafetería, ni un papelito con alguna dirección de aquella ciudad. En mi bolsa solo había lo de siempre: algunos libros, anotaciones, el teléfono celular y la cartera.
¿El viaje habría sido solamente un sueño? Y si lo fue. ¿entonces también lo habría sido todo sobre los Nefelim y el Elegido?, ¿me habría imaginado todo sobre los vuelos y la sangre?. ¿era mi relación con Michael también parte de una fantasía?
A pesar de la falta de pruebas, no podía deshacerme de la inquietante sensación de que el viaje a Boston no había sido un sueño. Una voz en mi interior me instaba a llamar a Michael y preguntale, pero, ¿como podría hacer algo así? Corria el riesgo de que pensar que su novia había vuelto completamente loca. Además, yo ya estaba asumiendo que si era su novia, pero, ¿y que tal si eso también era parte del sueño? No podía arriesgarme.
Decidi bajar a desayunar y conversar con mama. Si había estado Michael en Boston ayer, entonces ella seguramente lo mencionaría. La iba usar como papel tornasol del laboratorio., y trataría de probar que era real y que no lo era.
Poco antes de abandonar la relativa seguridad de mi habitación y salir al corredor, note que había una fotografía atorada en una de las esquinas del marco de mi espejo. Me acerque un poco mas y vi que en ella estábamos Michael y yo en el Baile de Otoño. Entonces suspire aliviada porque supe que, al menos, mi relación con el no la había imaginado.
No obstante, todavía quedaba pendiente todo el aquel asusto sobre los Nefelim y el Elegido. Si, me dije, lo único que necesitaba era sostener una breve charla con mama; eso aclararía mi confusión. Pero cuando coloque la mano sobre el barandal que conducía al piso de abajo, de pronto comprendí que aquel no era un día normal, que jamas volverá a haber días normales.

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